La endodoncia, también llamada tratamiento de conductos, consiste en eliminar el tejido inflamado o necrótico de los conductos radiculares de un diente, con la finalidad de conservarlo en la boca. Al conservar el diente se preserva al mismo tiempo el hueso, la encía, la función y la estética.

Este tratamiento está indicado en aquellos casos en los que la pulpa dental está afectada de forma irreversible por caries profundas, traumatismos o lesiones endoperiodontales. En estos casos el diente puede volverse sensible al frío, el calor o la masticación. El dolor puede ser intermitente o constante. Incluso el diente puede cambiar de color o puede aparecer un flemón o una fístula.

Antes (caries próxima al conducto radicular)

Antes (caries próxima al conducto radicular)

 

¿Existe alguna alternativa a la endodoncia?

En nuestra clínica, la prioridad es la de mantener sus dientes naturales. En caso de que no sea posible realizar la endodoncia o el pronóstico del diente sea malo, habría que extraer el diente y sustituirlo. Sin embargo, se debe tener en cuenta que ni siquiera los implantes pueden competir con un diente natural en cuanto a propiocepción (percepción por parte del diente de las fuerzas que sobre él actúan) e incluso estética.

Después. Endodoncia terminada

Después. Endodoncia terminada

 

Las únicas tres contraindicaciones para mantener un diente en boca por medio de una endodoncia son: la presencia de una fractura vertical, una proporción desfavorable entre la corona y la raíz o un soporte periodontal insuficiente. Son los únicos casos en los que se debe valorar la alternativa.

Fractura vertical de una raíz (Se observa la raíz en dos mitades rodeadas de un halo de infección)

Fractura vertical de una raíz (Se observa la raíz en dos mitades rodeadas de un halo de infección)

 

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